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Cefalea Post-punci�n Peridural
Escrito por Natalia Jaramillo
Editora Contusalud.com
  

ESTRATEGIAS PARA PREVENIRLA

Existen ciertos procedimientos en medicina que implican atravesar la duramadre (la capa externa que recubre la médula espinal) con una aguja insertada en la regi�n lumbar, con el fin de acceder al espacio subaracnoideo espinal. Los m�s frecuentes son: punci�n lumbar diagn�stica, anestesia raqu�dea, quimioterapia intratecal y administraci�n de medio de contraste para mielograf�a.

La aguja utilizada es hueca en su interior para permitir la extracci�n de l�quido cefalorraqu�deo o la administraci�n de medicamentos o medios de contraste. Durante la fase de introducci�n al espacio subaranoideo, el canal central est� ocupado por una gu�a interna o estilete, que evita la entrada de material tisular que pudiera ocluirla.

TIPOS DE AGUJAS

Sobre este principio general existen variaciones de diseño y tamaño.

Las m�s empleadas son aquellas con bisel cortante en la parte final (Quincke) y las atraum�ticas (Whitacre, Sprotte) que tienen un extremo en forma de punta y un agujero lateral que comunica con el canal central.
    

CEFALEA POST-PUNCION

El efecto colateral m�s com�n de tales intervenciones es la cefalea post-punci�n, producida por ruptura de las fibras de col�geno que conforman la duramadre. Esto genera escape continuo de l�quido cefalorraqu�deo y pérdida de una de las propiedades hidr�ulicas de dicho elemento.

Bajo condiciones normales el cerebro flota dentro del l�quido cefalorraqu�deo, sostenido por las meninges que lo mantienen fijo a la b�veda craneana. As�, la pérdida de l�quido hace que el cerebro quede suspendido por gravedad de las meninges, produciendo tracci�n sobre las mismas y desencadenando un cuadro de intensa cefalea.

Seg�n los diferentes estudios, la frecuencia de dicha eventualidad es aproximadamente 32% en punciones lumbares diagn�sticas, 13% en anestesia espinal no obstétrica y 18% en anestesia espinal obstétrica.

Bajo tales circunstancias, la principal medida para disminuir la intensidad de los s�ntomas es adoptar la posici�n de dec�bito para evitar los mecanismos de tracci�n. Casi siempre el defecto en la duramadre se repara por s� solo después de algunos d�as. En caso contrario, contin�a el escape y la cefalea permanece durante semanas. Para sellar la soluci�n de continuidad es necesario introducir una pequeña cantidad de sangre (15 a 20 mL) en el espacio peridural cerca al sitio de la punci�n.

PREVENCION DE LA CEFALEA POST-PUNCION

El principal factor relacionado con la presencia de cefalea post-punci�n es el tamaño de la aguja empleada. En aquellas de bisel cortante, tal complicaci�n ocurre en 70% de los casos al utilizar el di�metro 16 a 19 G. Con di�metros entre 20 y 22 G disminuye a cifras de 20 a 40%, mientras que el riesgo apenas es de 5 a 12% con agujas 24 a 27 G. Por ello, los expertos recomiendan utilizar el di�metro m�s pequeño posible, dependiendo del tipo de intervenci�n a realizar.

RECOMENDACIONES DE LA ASOCIACION AMERICANA DE NEUROLOGIA PARA EVITAR LA CEFALEA POST-PUNCION

  • Utilizar agujas de di�metro pequeño
  • Orientar el bisel paralelo a las fibras de duramadre
  • No retirar la aguja sin reponer el estilete central
  • Emplear en lo posible diseños de agujas atraum�ticas

Las agujas Quincke, que son las m�s empleadas en la pr�ctica, tienen en su extremo un bisel cortante, el cual debe ser dirigido en sentido paralelo a las fibras de duramadre. De esa manera es lesionado un n�mero menor de ellas, con respecto al daño que ocurre cuando el bisel es dirigido en sentido transversal. Dicho aspecto técnico conocido desde hace décadas, fue apoyado en esta ocasi�n por la Asociaci�n.

En un estudio realizado en la década del 90 se determin� que la cefalea apareci� en 16% de las personas sometidas a procedimientos de punci�n lumbar cuando la aguja era retirada sin la gu�a interna. Por el contrario, cuando el estilete era reinsertado antes de retirar la aguja, el porcentaje disminuy� a 5%. Al parecer, cuando la extracci�n se hace sin la gu�a central es posible arrastrar consigo hebras de aracnoides y duramadre que favorecen la formaci�n de agujeros y el escape de l�quido cefalorraqu�deo. Por ello, en procedimientos de punci�n lumbar se recomienda reposicionar el estilete antes de extraer la aguja.

Con respecto al diseño de la aguja, esta demostrado como las variedades atraum�ticas disminuyen el riesgo de padecer cefalea post-punci�n. Por ello, tales diseños deben ser preferidos sobre los de bisel cortante.

Los dem�s aspectos técnicos, como el volumen de l�quido extra�do, el reposo en dec�bito después del procedimiento o la administraci�n de abundantes l�quidos al paciente no tienen ninguna incidencia sobre la aparici�n de cefalea post-punci�n. Por tal motivo, pr�cticas como hidratar a la persona o dejarlos acostados durante per�odos prolongados carecen de sustento cient�fico y no son necesarias en la pr�ctica cl�nica diaria.

PREVENCION

La cefalea es la complicaci�n m�s com�n en personas sometidas a procedimientos de punci�n lumbar con fines diagn�sticos o terapéuticos. Para evitar dicha eventualidad deben ser seguidos ciertos aspectos técnicos como utilizar agujas pequeñas, dirigir el bisel en sentido paralelo a las fibras de duramadre, no extraer la aguja sin la gu�a en posici�n y preferir los diseños atraum�ticos sobre los de borde cortante.

Diciembre 2000

Natalia Jaramillo - Enfermera Licenciada, U.J.
Editora Contusalud.com

25.06.2006
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