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C�ncer de Seno
Escrito por Natalia Jaramillo
Editora Contusalud.com
  

DEFINICION

En todas las formas de c�ncer, las células del cuerpo cambian y crecen sin control. La mayor�a de las células cancerosas forman una protuberancia o masa llamada tumor. Las células del tumor pueden desprenderse y viajar a otras partes del cuerpo donde pueden seguir creciendo. Este proceso de propagaci�n recibe el nombre de met�stasis.

Cuando el c�ncer se propaga, sigue manteniendo el nombre de la parte del cuerpo donde se origin�. Por ejemplo, si el c�ncer del seno (mama) se propaga a los pulmones, sigue siendo c�ncer del seno, no c�ncer del pulm�n.

El c�ncer de seno es uno de los fantasmas m�s reales que enfrenta la mujer y pese a que existen ciertos riesgos comprobados que predisponen a algunas a desarrollar la enfermedad, el 75 por ciento de las mujeres a las que se les detecta el mal no presenta ninguno de los riesgos conocidos. 

Dentro del seno hay gl�ndulas que producen y segregan leche después de que una mujer tiene un bebé. A las gl�ndulas que producen la leche se les llama l�bulos y los tubos que las conectan al pez�n se llaman conductos. El seno en s� est� constituido por l�bulos, conductos y tejido adiposo, conectivo y linf�tico.

Si las células del c�ncer del seno llegan a los ganglios linf�ticos de la axila, pueden seguir creciendo y hacer que los ganglios se inflamen. Cuando las células cancerosas llegan a estos ganglios, también tienen m�s probabilidades de propagarse a otros �rganos del cuerpo.

CLASES DE TUMORES

Hay varios tipos de tumores del seno. La mayor�a son benignos, es decir, no son cancerosos. Estas protuberancias (masas o bultos) son causadas con frecuencia por cambios fibroqu�sticos. Los quistes son bolsas llenas de l�quido, y la fibrosis se refiere a la formaci�n de tejido conectivo o tejido cicatricial.

Los cambios fibroqu�sticos pueden hacer que el seno se inflame y duela. Los senos pueden presentar protuberancias y, a veces producen una secreci�n clara o ligeramente oscura en el pez�n. Los tumores benignos del seno son crecimientos anormales, pero no se propagan fuera del seno ni constituyen una amenaza para la vida.

El c�ncer del seno implica la presencia de tumores malignos. A continuaci�n se presentan algunos términos que describen los tipos m�s comunes de c�ncer del seno:

1. Carcinoma ductal in situ (DCIS, por sus siglas en inglés): �ste es el c�ncer del seno en sus primeras etapas (etapa 0). Est� confinado a los conductos. Cerca del 100% de las mujeres con c�ncer en esta etapa se pueden curar. La mejor forma para detectar un carcinoma ductal in situ es con una mamograf�a.

2. Carcinoma ductal infiltrante (o invasivo) (IDC): Este c�ncer se inicia en un conducto mamario y al atravesar la pared del conducto, invade el tejido graso del seno. De ah� se propaga a otras partes del cuerpo. El carcinoma ductal infiltrante es el tipo m�s com�n de c�ncer del seno. Es responsable de alrededor del 80% de los casos de c�ncer del seno.

3. Carcinoma lobular in situ (LCIS): Un tumor que no se ha propagado m�s all� del �rea en que comenz� se llama in situ. Aunque no es un c�ncer verdadero, el carcinoma lobular in situ aumenta el riesgo de una mujer de desarrollar c�ncer m�s tarde. Por este motivo, es importante que las mujeres con carcinoma lobular in situ se hagan un examen f�sico dos o tres veces al año, as� como una mamograf�a todos los años.

4. Carcinoma lobular infiltrante (o invasivo) (ILC): Este c�ncer comienza en las gl�ndulas mamarias (l�bulos). Puede propagarse a otras partes del cuerpo. Entre el 10% y el 15% de los tumores cancerosos del seno son de este tipo.

INCIDENCIA DEL CANCER DE SENO

Con la excepci�n del c�ncer de la piel, el c�ncer del seno es el m�s com�n entre las mujeres. Es la segunda causa de muerte por c�ncer en mujeres, después del c�ncer del pulm�n.

Los �ndices de mortalidad por c�ncer del seno disminuyeron significativamente de 1992 a 1996, con la mayor disminuci�n en las mujeres m�s j�venes, tanto blancas como negras. Esta disminuci�n probablemente sea resultado de una mejor detecci�n y las mejoras en los tratamientos a nuestro alcance.

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

No se sabe con exactitud qué causa el c�ncer del seno, pero s� se sabe que ciertos factores de riesgo est�n relacionados con la enfermedad. Algunos factores de riesgo, tales como fumar, se pueden controlar. Otros, como la edad de una persona o los antecedentes familiares, no se pueden cambiar. Aunque todas las mujeres tienen riesgo de desarrollar c�ncer del seno, los factores que se mencionan a continuaci�n pueden aumentar las probabilidades de que una mujer tenga la enfermedad.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar

Sexo: El simple hecho de ser mujer es el principal factor de riesgo para desarrollar un c�ncer del seno. El c�ncer del seno puede afectar a los hombres, pero esto es bastante raro.

Edad: El riesgo de que una mujer desarrolle un c�ncer del seno aumenta con la edad.

Factores de riesgo genéticos: Entre el 5% y el 10% de los tumores cancerosos del seno parecen estar relacionados con cambios (mutaciones) en ciertos genes. Los estudios muestran que algunos tumores cancerosos del seno est�n relacionados con cambios de los genes BRCA1 y BRCA2. Si una mujer ha heredado un gen mutado de uno de los padres, tiene m�s posibilidades de desarrollar un c�ncer del seno. Aproximadamente del 50% al 60% de las mujeres que han heredado estos cambios desarrollar�n c�ncer del seno antes de los 70 años.

Antecedentes familiares: El riesgo de c�ncer del seno es m�s alto entre las mujeres cuyos familiares consangu�neos cercanos tienen esta enfermedad. Los familiares consangu�neos pueden ser lo mismo de la rama materna que paterna. Tener una madre, hermana o hija con c�ncer del seno casi duplica el riesgo de una mujer.

Antecedentes personales de c�ncer del seno: Una mujer con c�ncer en uno de los senos tiene un riesgo mayor de desarrollar un nuevo c�ncer en el otro seno. Esto es diferente a una recurrencia (reaparici�n) del primer c�ncer.

Raza: Las mujeres blancas son ligeramente m�s propensas a desarrollar un c�ncer del seno que las mujeres de la raza negra. Pero las mujeres de la raza negra tienen m�s probabilidades de morir de este tipo de c�ncer. Las mujeres asi�ticas e hispanas tienen menor riesgo de desarrollar un c�ncer del seno.

Antecedentes de tratamientos de radiaci�n: Las mujeres que recibieron radioterapia en el �rea del pecho cuando eran niñas o j�venes tienen un riesgo significativamente mayor de c�ncer del seno.

Antecedentes de biopsia del seno: Ciertos tipos de resultados anormales en la biopsia pueden estar relacionados con un riesgo ligeramente m�s alto de c�ncer del seno.

Per�odos menstruales: Las mujeres que comenzaron a menstruar (la regla) a una edad temprana (antes de los 12 años) o que pasaron por el "cambio de vida" (menopausia) después de los 50 años, tienen un riesgo ligeramente m�s alto de c�ncer del seno. Lo mismo sucede a las mujeres que no han tenido hijos, o que tuvieron sus primeros hijos después de los 30 años de edad.

Los estilos de vida y el riesgo de c�ncer del seno

Pastillas anticonceptivas: A�n no est� clara la funci�n que pudieran desempeñar las p�ldoras para el control de la natalidad en el riesgo de c�ncer del seno. Un estudio reciente hall� que las mujeres que actualmente usan p�ldoras para el control de la natalidad tienen un riesgo ligeramente mayor de c�ncer del seno. Las mujeres que dejaron de usar las p�ldoras hace m�s de diez años no parecen tener ning�n aumento en el riesgo. Las mujeres deben analizar los riesgos y beneficios de las pastillas anticonceptivas con su médico.

Terapia de reemplazo de estr�geno: Algunos estudios sugieren que el uso a largo plazo (10 años o m�s) de la terapia de reemplazo de estr�geno (a veces llamada terapia de reemplazo de hormonas) para aliviar los s�ntomas de la menopausia, puede aumentar ligeramente el riesgo de c�ncer del seno. Un estudio reciente hall� que el uso a largo plazo tanto de estr�geno como de progestina puede aumentar el riesgo de c�ncer del seno cuando se compara con el riesgo de las mujeres que usan estr�geno solo. El riesgo s�lo es aplicable a aquellas mujeres que la han usado recientemente, as� como a las que la usan en la actualidad. El riesgo de c�ncer del seno de una mujer vuelve a ser el de la poblaci�n general al cabo de 5 años de haber descontinuado la terapia de reemplazo de estr�geno. La terapia de reemplazo también reduce el riesgo de sufrir ataques cardiacos y fracturas �seas; por consiguiente, las mujeres deben hablar con sus médicos acerca de los riesgos y beneficios de la terapia de reemplazo de estr�geno.

No haber amamantado bebés: Algunos estudios sugieren que la lactancia materna puede disminuir ligeramente el riesgo de c�ncer del seno, en especial si ésta contin�a durante 1.5 a 2 años. Otros estudios no hallaron impacto alguno en el riesgo de c�ncer del seno.

Alcohol: El consumo de alcohol est� claramente vinculado al aumento del riesgo de desarrollar c�ncer del seno. Las mujeres que consumen un trago de bebida alcoh�lica al d�a tienen un pequeñ�simo aumento del riesgo, y las que consumen de 2 a 5 tragos diarios, tienen alrededor de 1.5 veces el riesgo de las mujeres que no toman alcohol. La Sociedad Americana del C�ncer le recomienda limitar el consumo de alcohol, si es que usted consume bebidas alcoh�lica.

Dieta: Parece haber una relaci�n entre el exceso de peso y un riesgo m�s alto de c�ncer del seno, especialmente para las mujeres después de la menopausia. Sin embargo, la relaci�n entre el peso y el riesgo de c�ncer del seno es compleja. Por ejemplo, el riesgo parece ser mayor para las mujeres que aumentaron de peso siendo adultas, pero no para las que ten�an exceso de peso desde la infancia. Los estudios sobre la grasa en la dieta y su relaci�n con el riesgo de c�ncer del seno han dado con frecuencia resultados contradictorios. Muchos estudios de mujeres en los Estados Unidos no han hallado que el riesgo de c�ncer del seno esté relacionado con la ingesti�n de grasa en la dieta. Por otra parte, hay evidencia de que el c�ncer del seno es menos com�n en los pa�ses en los que la dieta t�pica tiene un bajo contenido de grasa. Se necesitan m�s investigaciones para comprender mejor el impacto de la ingesti�n de grasa y del peso corporal en el riesgo de c�ncer del seno. Pero, debido a que se ha demostrado que la dieta y el peso afectan el riesgo de desarrollar otros tipos de c�ncer y de enfermedades cardiacas, la Sociedad Americana del C�ncer le recomienda que mantenga un peso saludable y limite su ingesti�n de alimentos con alto contenido de grasa, particularmente los de origen animal.

Ejercicio: El ejercicio y el c�ncer constituyen un �rea de investigaci�n relativamente nueva. Algunos estudios indican que el ejercicio realizado en la juventud pudiera proporcionar protecci�n a largo plazo contra el c�ncer del seno, y que incluso la actividad f�sica moderada, de adulto, puede reducir el riesgo de c�ncer del seno. Se est�n realizando investigaciones adicionales para confirmar estos hallazgos.

Factores que no afectan el riesgo de c�ncer del seno

Aborto inducido: Un estudio reciente indic� que los abortos inducidos (provocados) no aumentan el riesgo de c�ncer del seno. Adem�s, la mayor�a de los estudios tampoco muestran relaci�n directa entre los abortos espont�neos y el c�ncer del seno.

Fumar: Aunque no se ha hallado una relaci�n directa entre el h�bito de fumar cigarrillos y el c�ncer del seno, fumar afecta la salud en general y aumenta el riesgo de desarrollar muchos otros tipos de c�ncer, as� como enfermedades cardiacas. Las mujeres que fuman deben hacer todo lo posible por dejar de hacerlo.

Medio ambiente: En estos momentos, las investigaciones no muestran claramente la existencia de un v�nculo entre el riesgo de c�ncer del seno y el contacto con contaminantes del medio ambiente, tales como los pesticidas. Se han hecho muchas investigaciones en esta �rea, las cuales contin�an.

Antitranspirantes y sostenes: Rumores recientes que circulan en los correos electr�nicos de Internet han sugerido que los antitranspirantes (desodorantes) que se aplican debajo del brazo y los sostenes con alambre impiden la circulaci�n linf�tica y aumentan el riesgo de c�ncer del seno. No hay evidencia que apoye esta idea.

 

DIAGNOSTICO


Mientras m�s temprano se detecte el c�ncer del seno, mayores ser�n las probabilidades de un tratamiento con éxito. La Sociedad Americana del C�ncer recomienda las gu�as siguientes para la detecci�n del c�ncer del seno en sus primeras etapas:

  • Las mujeres de 40 años de edad o m�s deben hacerse un mamograma (mamograf�a) y un examen de los senos (examen cl�nico de los senos) realizado por un médico o enfermera todos los años. Entre los 20 y los 39 años, las mujeres deben someterse a un examen cl�nico de los senos cada 3 años.
  • Las mujeres de 20 años o m�s deben realizarse un autoexamen de los senos todos los meses. Si usted se hace este examen regularmente, puede conocer el aspecto normal de sus senos, y detectar con m�s facilidad cualquier signo o s�ntoma. Juntos, estos métodos ofrecen la mejor probabilidad de detectar el c�ncer en sus primera etapas. Cada uno de ellos se analiza m�s detalladamente m�s adelante.
  • Examen cl�nico de los senos: Un médico, enfermera u otro profesional de la salud debe hacerle un examen de los senos todos los años si usted tiene 40 años de edad o m�s. Si usted tiene entre 20 y 39 años debe hacerse este examen cada tres años.
  • El médico examinar� primero sus senos en busca de cambios en el tamaño o la forma, y después palpar� suavemente los senos y examinar� el �rea debajo de ambos brazos. �sta es una buena oportunidad para que el médico o la enfermera la enseñe a autoexaminarse los senos si todav�a no sabe c�mo hacerlo.


EL AUTOEXAMEN


Lo primero que hay que hacer para ganarle de mano a la enfermedad es conocer su cuerpo. Un autoexamen de mamas peri�dico puede ser la medida m�s inteligente en la lucha contra el c�ncer. Esta pr�ctica constante arroja buenos resultados ya que alerta sobre la m�s m�nima irregularidad, que deber� ser informada de inmediato al médico.

Pero a�n cuando se adquiera mucha pr�ctica examinando las propias mamas, nunca ser� tanta como la de un médico que ha realizado cientos de ex�menes cl�nicos en distintas mujeres y que puede distinguir una irregularidad benigna de otra a la que hay que prestarle m�s atenci�n.

Un profesional experimentado puede encontrar entre 65 y 75 por ciento de los tumores durante un examen cl�nico. La Sociedad contra el C�ncer de Estados Unidos afirma que a partir de los 40 años, las mujeres deben someterse a un examen mamario cl�nico una vez por año.

Generalmente, el examen puede realizarse durante una consulta ginecol�gica, al mismo tiempo que un Papanicolau o una mamograf�a.

El mejor momento para hacerse el autoexamen de los senos es aproximadamente una semana después del per�odo menstrual (la regla), cuando sus senos no est�n sensibles ni inflamados. Si no est� teniendo per�odos regulares, h�gase el autoexamen de los senos el mismo d�a cada mes.

Acuéstese con una almohada debajo del hombro derecho y coloque el brazo derecho detr�s de la cabeza.
Use las puntas de los tres dedos del medio de la mano izquierda para palpar en busca de protuberancias (masas o bultos) en el seno derecho. 

Presione con suficiente firmeza para reconocer c�mo se siente el seno al tacto. Un borde firme en la curva inferior de cada seno es normal. Si no sabe hasta qué punto debe apretar, hable con su médico o enfermera.

Mueva la mano alrededor del seno siguiendo una l�nea circular, hacia arriba y hacia abajo, o un patr�n en forma de cuña. Aseg�rese de hacerlo siempre de la misma manera, compruebe toda el �rea del seno, y recuerde c�mo se siente su seno al tacto de un mes a otro. 
 

Repita el examen en el seno izquierdo, usando las puntas de los dedos de la mano derecha. (Coloque la almohada debajo del hombro izquierdo). 

Si encuentra alg�n cambio, vea a su médico de inmediato.

Repita el examen de ambos senos estando de pie, con uno de los brazos detr�s de la cabeza. La posici�n vertical facilita el examen de la parte superior y exterior de los senos (hacia la axila). Ah� es donde se detectan aproximadamente la mitad de los tumores cancerosos del seno. Puede ser que quiera hacerse el autoexamen de los senos de pie mientras est� en la ducha. Algunos cambios en los senos pueden detectarse con m�s facilidad cuando la piel est� mojada y jabonosa.

Para mayor seguridad, usted puede examinarse los senos en busca de hendiduras de la piel, cambios en los pezones, enrojecimiento o inflamaci�n, mientras est� de pie delante de un espejo, inmediatamente después del autoexamen de los senos cada mes.

LA MAMOGRAFIA

Las mamograf�as son otro aliado a su favor. Un mamograma es una radiograf�a del seno, la cual se puede usar para diagnosticar una enfermedad del seno en las mujeres que ya tienen s�ntomas.

La mamograf�a exploratoria, por otra parte, se usa para buscar una enfermedad de los senos en las mujeres que no parecen tener problemas en éstos.
 
Durante una mamograf�a, el seno se comprime entre dos placas durante unos segundos mientras se toman radiograf�as. Se usan niveles de radiaci�n muy bajos.

Aunque muchas personas est�n preocupadas por la exposici�n a los rayos X, el bajo nivel de radiaci�n utilizado para los mamogramas no aumenta significativamente el riesgo de desarrollar un c�ncer del seno. 

Por ejemplo, una mujer que recibe radiaci�n como tratamiento para el c�ncer del seno recibir� varios miles de rads, (la unidad que mide la radiaci�n). Si una mujer se ha hecho mamograf�as anualmente a partir de los 40 años de edad, y se los sigue haciendo hasta los 90, habr� recibido s�lo 10 rads.

Estas radiograf�as de las mamas detectan hasta un 85 por ciento de los tumores, algunos demasiado pequeños para ser sentidos con la mano y otros que se encuentran en estado precanceroso.

Un mamograma por s� solo no puede demostrar que un �rea en el estudio sea c�ncer. Para confirmar la presencia de un c�ncer, debe extirparse una pequeña cantidad de tejido y examinarse al microscopio. A este procedimiento se le llama biopsia. Una biopsia es la �nica forma de saber con seguridad si usted tiene c�ncer del seno. Durante una biopsia, se extirpan células del seno para examinarlas en el laboratorio. Existen varios tipos de biopsias. En algunas, se usa una aguja muy fina para extraer l�quido y células de la protuberancia. Otros métodos usan una aguja m�s grande o cirug�a para extirpar m�s tejido. Pregunte a su médico qué tipo de biopsia le har� y qué es lo que puede esperar durante y después del procedimiento
 

En general, los expertos coinciden en que después de los 50 años, una mamograf�a anual puede salvarle la vida. El 75 por ciento de los tumores se encuentran en mujeres mayores de 50 años, en parte porque se han desarrollado hasta tener un tamaño detectable y en parte porque las mamograf�as son m�s precisas cuando se realizan en mujeres mayores, cuyo tejido mamario es m�s graso.

Un estudio presentado en 1998 durante una reuni�n de la Sociedad de Radiolog�a de América del Norte revel� que combinar la mamograf�a con una prueba de ultrasonido aumenta de 70 a 94 por ciento las posibilidades de detectar el c�ncer de mamas en mujeres con tejido mamario denso.

OTROS EXAMENES

El ultrasonido, que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia, es un recurso para ir m�s all� cuando la mamograf�a revela la existencia de algo sospechoso.

La resonancia magnética es también exitosa en la detecci�n de un tipo de c�ncer, el carcinoma lobular invasivo, que es casi imposible de detectar a través de una mamograf�a. Un estudio reciente de la Universidad de Pennsylvania, en Filadelfia, revel� que con la resonancia magnética se detect� este tipo de c�ncer en 25 de 28 mujeres mientras que la mamograf�a s�lo lo detect� en una de ellas.  

SIGNOS Y SINTOMAS DEL CANCER DE SENO


El signo m�s com�n de c�ncer del seno es una protuberancia o masa de reciente aparici�n. Una masa dura que no produce dolor y que presenta bordes irregulares tiene m�s probabilidades de ser cancerosa, pero algunos tumores cancerosos son sensibles, suaves y redondos. Por este motivo, es importante que cualquier alteraci�n sea examinada por su médico.

Otros signos del c�ncer del seno son los siguientes:

  • inflamaci�n de una parte del seno
  • irritaci�n o hendiduras de la piel
  • dolor o retracci�n (contracci�n) del pez�n
  • enrojecimiento o descamaci�n de la piel del seno o del pez�n
  • una secreci�n que no sea leche materna.


19.07.2006
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